The Cat Returns: Bienvenido al secreto Reino de los Gatos.

En 1995, el Estudio Ghibli lanzó una cinta titulada “Whisper of the Heart”, del director Yoshifumi Kondo, la cual estaba basada en el manga de Aoi Hiiragi que relataba la historia de una chica que estaba escribiendo una novela fantástica. Aunque en la vida de la muchacha no intervenían elementos mágicos, las escenas que describían las fantasías que inspiraban la novela de la protagonista llamaron la atención del público. Serían los fanáticos los que demandarían la realización de un film acerca de la novela de ficción escrita por la muchacha, dando vida al proyecto que eventualmente se convertiría en “The Cat Returns”. Dicho proyecto comenzaría en 1999 bajo el nombre de “Cat Project”. En ese entonces, un parque temático había encomendado al Estudio Ghibli la misión de crear un corto animado de 20 minutos que estuviera protagonizado por gatos. Hayao Miyazaki quería que el corto presentara tres elementos claves: el Barón, un gato llamado Muta, y una misteriosa tienda de antigüedades. Al mismo tiempo, a Hiiragi se le pidió que creara un manga que adaptara el corto, el cual se tituló “Baron: The Cat Returns”. Pese a todos estos preparativos, el parque temático terminaría cancelando el proyecto.

Al poco tiempo después, Miyazaki tomó todo el trabajo realizado para el “Cat Project”, y decidió utilizarlo como una suerte de examen para algunos de los futuros directores del estudio. La responsabilidad de llevar a cabo el nuevo proyecto recaería en Hiroyuki Morita, quien había comenzado a trabajar como animador en 1999 en el film “My Neighbors the Yamadas”. Al director le tomó alrededor de nueve meses trasladar la historia escrita por Hiiragi a las cerca de 525 páginas que conformarían el storyboard que eventualmente se transformaría en “The Cat Returns”. Miyazaki y Toshio Suzuki (el presidente de la Ghibli) decidieron convertir el hasta entonces corto de 40 minutos de duración, en un largometraje basado en el storyboard de Morita. Como gran parte de las cintas producidas por la Ghibli, este film toma una serie de elementos vistos en los cuentos de hadas y les otorga un matiz diferente. Animales encantados, reinos mágicos, y viajes de regreso a casa forman parte de esta historia donde se plantea la idea de una civilización secreta de gatos que actúan y hablan como seres humanos.

La protagonista de este film es Haru, una adolescente que presenta algunos problemas propios de su edad. Cada día lucha por despertarse cuando suena el despertador sin muchos resultados, lo que la lleva a meterse en problemas con sus profesores y a convertirse en el hazmerreir de sus compañeros de curso. Por otro lado, su madre suele estar demasiado ocupada como para hablar con ella, y su mejor amiga Hiromi parece tener mejor suerte con los chicos. Una mañana, mientras Haru y Hiromi caminan de vuelta a casa, ven a un gato que se apresta a cruzar la calle cargando una pequeña caja en su boca. De pronto, el gato deja caer la caja en el medio de la calle al mismo tiempo que un camión se acerca a toda velocidad. Es en ese momento cuando Haru corre hacia él y se las arregla para salvar al pequeño animal de una muerte segura. Para su sorpresa, tras sacudirse el polvo, el gato se para en sus patas traseras y cortésmente procede a darle las gracias. Aunque asume que lo que acaba de ver bien puede ser producto del golpe que ha recibido, Haru no tardará en enterarse que aquel gato es nada menos que el joven príncipe del Reino de los Gatos. Ahora como muestra de su agradecimiento, los súbditos del reino y el mismísimo Rey harán todo lo posible para que Haru esté contenta, lo que eventualmente le traerá más problemas que beneficios.

Tras una serie de incómodas situaciones, Haru es enviada por una misteriosa voz a la Oficina de Asuntos de los Gatos, donde posiblemente pueden ayudarla a solucionar su problema gatuno. En el lugar conocerá a tres coloridos personajes: una estatua con la forma de un gato que cobra vida cada atardecer, el cual es conocido como el Barón Humbert von Gikkingen; un gordo y malhumorado gato llamado Muta; y Toto, una estatua con la forma de un cuervo que también cobra vida cada atardecer. Pese a que el diverso grupo promete protegerla de los gatos, de todas formas Haru termina siendo secuestrada y llevada al Reino de los gatos, donde comienza a convertirse en uno de ellos. Mientras que en la primera mitad de la cinta (de tan solo 75 minutos de duración) principalmente se exponen algunos de los problemas con los que tiene que lidiar a diario Haru, la segunda mitad está dominada por una serie de situaciones más cargadas a la comedia, una extensa secuencia que involucra una persecución al interior de un laberinto, y una serie de inteligentes diálogos.

Como suele suceder con las producciones del Estudio Ghibli, la animación es de primer nivel. Los escenarios y las ilustraciones en general son sumamente llamativos y presentan un evidente cuidado en los detalles. Con respecto a los escenarios en los que transcurre la historia, la cinta durante su primera mitad se desarrolla en una atiborrada ciudad, para luego pasar al rural Reino de los gatos. El diseño de los personajes también es destacable. Hiroyuki Morita opta por modernizar un poco la apariencia tan característica de los personajes de la Ghibli, sin que esto signifique que haga un mejor trabajo que Miyazaki o Isao Takahata, los dos gigantes del estudio; el trabajo de Morita sólo es diferente. Por otro lado, la música no logra estar al mismo nivel que las composiciones tan características del habitual de la Ghibli, Joe Hisashi, razón por la cual será rápidamente olvidada por el espectador una vez terminado el film. De todas formas, la banda sonora compuesta por Yuuji Nomi acompaña de buena manera a las imágenes, resaltando el tono juguetón que presenta la historia.

La historia es relatada de forma lineal y con un ritmo bastante dinámico, lo que ayuda a que el espectador se integre rápidamente a la acción. Si bien la cinta visita algunos lugares comunes y evidencia cierta influencia de la obra de Miyazaki, de todas formas deja un espacio para la originalidad y un par de sorpresas. Pese a que “The Cat Returns” es un film menor de la siempre excelente factoría Ghibli, de todas formas es una cinta más que recomendable. La historia está plagada de gags bastante divertidos, y está comandada por un trío protagónico que tiene una química innegable. Haru, el Barón y Muta son el gran motor de la historia, y las escenas que tienen en conjunto son en su mayoría las mejores de la cinta. En definitiva, “The Cat Returns” es una película sumamente entretenida que por estar más enfocada al público infantil, no contiene un discurso tan profundo como el que suelen presentar las cintas de Miyazaki o Takahata. Es una película liviana, cuya moraleja bien podría ser que debemos tener fe en nosotros mismos, y que nos invita a sumergirnos en un mundo de fantasía y a disfrutar del viaje.

por Fantomas.

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